Consultorio Aluna

  • ALUNA es un consultorio médico especializado en dermatología y oftalmología, ubicado en la ciudad de Neiva. Nace como resultado de una relación sólida de confianza entre la propietaria y Margarita Polanía, quien ya había trabajado en un proyecto anterior con ella. Este vínculo, basado en el respeto por el proceso creativo y la sensibilidad por el diseño, permitió que ALUNA fuera concebido no solo como un espacio médico funcional, sino como un lugar profundamente humano.

    Desde su inicio, el objetivo fue claro: desarrollar un espacio único, ALUNA debía ser una experiencia en sí misma, donde el paciente, al ingresar, sintiera calma, seguridad y cuidado en cada detalle del entorno. La visión se centró en construir un lenguaje arquitectónico que transmitiera profesionalismo, sí, pero también empatía, calidez y armonía.

    Este consultorio representa más que una respuesta funcional a las necesidades de atención médica: es la manifestación física de una filosofía que cree en el poder transformador del diseño como un puente entre lo técnico y lo emocional. A través de su propuesta estética, ALUNA logra diferenciarse dentro del centro comercial donde se ubica, generando un impacto visual inmediato y despertando la curiosidad de quienes lo observan desde el exterior.

  • El enfoque de diseño de ALUNA se basa en una arquitectura emocional, orgánica y cuidadosamente pensada para generar una experiencia de bienestar desde lo visual, lo táctil y lo atmosférico. Se eligió una estética fluida y sin rigidez, en la que las formas curvas evocan la naturaleza, la suavidad del cuerpo humano y la continuidad de la vida. Estos gestos curvos se manifiestan en arcos de puertas, vanos y líneas arquitectónicas que fluyen con naturalidad, generando un recorrido intuitivo y amable para el visitante.

    La paleta cromática se centra en tonos monocromáticos —especialmente beiges y tierras suaves— que evocan pureza, calma y conexión con lo natural. Esta base neutra actúa como un lienzo para destacar materiales honestos como el mimbre, la madera clara y el vidrio. Los elementos naturales no solo se incorporan como decoración, sino como parte integral del lenguaje arquitectónico. Las fibras naturales, las texturas suaves y los árboles de olivo que se integran al mobiliario aportan una dimensión viva y orgánica que conecta al usuario con la naturaleza incluso dentro de un entorno cerrado.

    Las cortinas onduladas aportan movimiento y dinamismo, tamizando la luz con delicadeza y permitiendo una atmósfera suave y modulada. Las lámparas esféricas de vidrio soplado no solo cumplen una función lumínica, sino que actúan como esculturas flotantes que complementan la narrativa fluida del espacio.

    Cada consultorio fue diseñado como una extensión de esta visión general, incorporando detalles como curvas en revestimientos de mimbre que refuerzan el carácter artesanal y cálido del lugar. El baño, lejos de ser un espacio secundario, se concibió con un enfoque romántico y sobrio, manteniendo la línea estética general con acabados elegantes que invitan a una pausa consciente.

    El sofá de la sala de espera, con su forma ovalada y sin dirección definida, simboliza la apertura del espacio: permite al paciente sentarse en cualquier punto, integrarse sin jerarquías ni estructuras rígidas. Este gesto es un reflejo de la filosofía general del proyecto: accesibilidad, empatía y diseño centrado en el bienestar del ser humano.

    El diseño de ALUNA no solo responde a una necesidad espacial o estética, sino que busca crear una experiencia emocional. En un contexto como el médico, donde las personas suelen llegar con ansiedad, dudas o preocupaciones, ofrecer un entorno que inspire paz y confianza se convierte en un acto profundamente humano. Así, el diseño no es un fin, sino un medio para sanar, acompañar y transformar.

  • 1. Arquitectura orgánica y fluida:
    Uno de los aspectos más distintivos de ALUNA es su lenguaje arquitectónico basado en formas curvas, suaves y continuas. Desde los arcos que enmarcan puertas y pasajes hasta los vanos que conectan visualmente distintas áreas, todo responde a una estética orgánica que evoca tranquilidad y naturalidad. Esta fluidez arquitectónica rompe con la rigidez de los espacios clínicos tradicionales, generando un recorrido sensorial que acompaña al paciente desde su ingreso hasta el interior de cada consultorio.

    2. Paleta monocromática que transmite calma:
    La elección de tonos beige, crema y tierra clara permite que el entorno transmita serenidad sin esfuerzo. Esta monocromía no busca ser neutra, sino profundamente emocional: invita al recogimiento, genera confianza y promueve una atmósfera de limpieza y orden, sin caer en la frialdad hospitalaria.

    3. Integración de materiales naturales:
    Fibras como el mimbre, textiles con textura orgánica, cortinas vaporosas y acabados en madera clara fueron seleccionados no solo por su estética, sino por su capacidad para conectar al ser humano con lo natural. Esta presencia de lo artesanal y lo vegetal añade calidez y refuerza la idea de un entorno diseñado para el bienestar integral.

    4. Mobiliario diseñado para la experiencia del paciente:
    El sofá ovalado de la sala de espera es una pieza protagonista. Su forma sin frente ni reverso permite sentarse desde cualquier ángulo, fomentando una relación libre y acogedora con el espacio. Más que un mueble, se convierte en un gesto de apertura y empatía hacia quienes llegan, muchas veces, en momentos de vulnerabilidad.

    5. Consultorios personalizados con identidad visual clara:
    Cada consultorio mantiene coherencia con el concepto global, pero también incluye elementos que le dan una identidad propia. Las curvas de mimbre en las paredes y mobiliarios aportan textura, profundidad y una sensación de espacio contenido, íntimo y cuidado. Son espacios que acompañan el proceso médico desde la sensibilidad del diseño.

    6. Iluminación cálida y escultural:
    Las lámparas de bola en vidrio soplado no solo iluminan; flotan en el espacio como elementos artísticos que suavizan el ambiente y aportan una atmósfera acogedora. La iluminación fue pensada cuidadosamente para evitar sombras duras, generando un entorno que favorece la relajación.

    7. Un baño que continúa el lenguaje del proyecto:
    Diseñado como una pieza clave del recorrido, el baño no es un espacio de paso sino una experiencia. Conserva la elegancia sobria del resto del proyecto, con detalles que lo hacen especial: texturas, materiales nobles y una iluminación suave que lo convierte en un lugar de pausa y contemplación.

    8. Vegetación integrada como elemento identitario:
    Los árboles de olivo, cuidadosamente ubicados, no solo aportan un punto focal natural, sino que refuerzan la idea de lo orgánico y lo eterno. Son elementos vivos que dialogan con los pacientes y completan el ecosistema visual y emocional del proyecto.

    9. Presencia destacada dentro del entorno comercial:
    ALUNA no pasa desapercibido. Su diseño diferenciador dentro del centro comercial no solo lo distingue visualmente, sino que actúa como un imán que invita a descubrirlo. Las personas que pasan frente a él sienten curiosidad, se detienen, y muchas veces, entran atraídas por la estética del espacio, lo que refuerza su valor como experiencia sensorial y no solo como lugar de consulta.

Créditos

Gloria Patricia Quintero Gomez
Ingeniera Civil / Supervisora En Estructuras